• 21Dec

    El ser humano está hecho de símbolos. Las personas se unen en sociedad por un acuerdo común sobre el significado del hecho X o la acción Y. Ésta es la razón de que actividades que probablemente contribuyen más a la vida y el bienestar de las personas, como el  trabajo doméstico, o la enseñanza, tareas tradicionalmente unidas a las mujeres, tienen mucho menos valor que otras con un carácter público, más vistosas y asociadas a los hombres.

    Por ésta razón es necesario que las personas, y las mujeres en particular,  tomen conciencia de que sus actividades contribuyen al desarrollo social, que tienen un significado y que no sólo se queda en el plano individual, sino que forman parte del significado conjunto que le otorga la sociedad.

    Así pues el ánimo por la continuación y casi la perpetuación en el ámbito privado de las mujeres sólo puede tener por lectura la subordinación y la minusvaloración de ése ámbito dentro de la sociedad patriarcal y las mujeres que aceptan ese papel contribuyen a la perpetuación de ese rol.

    No importa que individualmente ellas piensen que tiene mucho más valor que su presencia pública la crianza de sus hijos o que incluso la sociedad en su conjunto reconozca en un futuro toda su valía. Su papel en el momento en que les ha tocado vivir ha sido el de sumisión, el de aceptar que valen menos que los hombres.

    En cada época ha habido unos valores diferentes y,  al mirar atrás, reconocemos el valor de una profesión o una figura en su contexto. Da igual que ahora esa figura tenga un valor diferente. Los humanos tenemos la capacidad de abstraernos y contextualizar en su época. Así pasa también con el papel privado de las mujeres.

    Si en su época no tienen valor, no podemos atribuírselo de forma artificiosa. Y si ellas consienten en continuar allí, por mucho valor que a título personal le atribuyan no lograrán más que alargar la situación de desigualdad y sumisión, contribuyendo al pensamiento y la atribución social de valores: el espacio privado es el de la mujer.

    Por eso iniciativas como el de dar un sueldo a las amas de casa o el prestigio que desde los medio públicos artificiosamente se les quiere dar, cuando en la práctica sabemos que no es real, lo único que logran es fomentar ese lugar privado, premiar a la que sigue en su espacio familiar.

    No se trata sólo de una cuestión económica, siempre teniendo en cuenta la importancia de la independencia económica, es una problema de influencia, de visibilidad, de poder, de participación, que no se consigue con unas subvenciones o con una falsa atribución de valores.

    Hay que salir de la invisibilidad, de la relegación a la privacidad.

  • 07Dec
    Categories: teoría Comments: 5

    ¿Cómo se resuelven los siguientes enigmas?1*:

    1. “Conseguimos ganar el partido sin que ningún jugador metiera ni un solo gol”, comentaba el equipo en el vestuario. ¿Cómo es posible, si el resultado final fue de 5 a 12? 2

    2. Pérez tenía un hermano. El hermano de Pérez murió. Pero el hombre que murió nunca tuvo un hermano.

    3. Un padre y su hijo iban en coche cuando, de pronto, el padre perdió el control del vehículo y se estrellaron contra un poste telefónico. El padre murió en el acto: su hijo quedo muy maltrecho y fue llevado rápidamente al hospital, en donde se le apreciaron lesiones importantes que requerían urgente intervención. Fue llamado el equipo médico de guardia y, cuando llegaron a la sala de operaciones a examinar al chico, se oyó una voz diciendo: ¡No puedo operar a este niño, es mi hijo!3

    De la lectura se desprende que en el acertijo número 1 los que meten goles son las jugadoras, en el 2 que Pérez es una mujer, y en el 3 que el médico que iba operar la niño es su madre.

    ¿Por qué si no se plantean como acertijos o vemos en qué contexto están no nos planteamos ni siquiera que los protagonistas puedan ser mujeres?

    En primer lugar por el lenguaje tan masculinizado que tenemos. El lenguaje, además de servir para comunicarnos, es el reflejo de lo que ocurre en la sociedad, de los valores, de las jerarquías, de las estructuras, de las vivencias, etc. El lenguaje se adapta a lo que ocurre, a los cambios.

    Nuestro lenguaje es eminentemente masculino. El masculino se utiliza para nombrar a lo masculino en si, y a lo masculino y a lo femenino cuando está mezclado. ¿Por qué si hay 100 mujeres y un solo hombre ya utilizamos VOSOTROS en lugar de VOSOTRAS? (la academia de la lengua ha admitido como correcto utilizar el femenino ante una mayoría de mujeres aunque haya hombres. Sin embargo, no lo solemos hacer). Esto es un reflejo de cómo la sociedad, a pesar de todos los avances que se han dado en materia de igualdad sigue teniendo un fondo y una base machista.

    En el caso de los acertijos anteriores además vemos en el 1 y en el 3 que las actividades a las que se refiere son públicas, y las tenemos interiormente relacionadas con los hombres. Nunca nos imaginaríamos que hacen referencias a mujeres si no se nos da una pista, una referencia.

    Así pues vemos, que si queremos que la igualdad se vaya convirtiendo en un hecho real, una de las primeras cosas que debería cambiar es el lenguaje y esas asociaciones internas que tenemos, de dar por hecho que lo masculino es lo prioritario, lo que existe “por principio”.

    1.“ACERTIJOS, Extraído del material formativo aportado por la profesora Mª Elena Simón, Curso Agentes de Igualdad I, Madrid, 4 de abril 2003.

    2. Fuente: MINDTRAP (Matel)

    3. Fuente: Catalá A.V. ; García-Pascual E. (1987). Una mirada otra vez. Valencia: Generalitat Valenciana.

    * Fuente: EFOREM, Agente de igualdad de oportunidades 1. Módulo 1 ejercicio 1.

  • 01Dec
    Categories: teoría Comments: 18

    Feminismo NO es lo contrario a machismo.

    El discurso habitual de las personas opuestas a este movimiento, sean contrarias conscientemente o simplemente por desconocimiento, es que tan radical es una postura como otra, y la impresión que dejan es que las feministas lo que buscamos es la supremacía de la mujer en una especie de sociedad matriarcal. Algo así como lo que han hecho los hombres desde hace siglos, pero con las mujeres ejerciendo la postura tiránica. Suelen añadir además que lo que hay que defender es el “igualitarismo”.

    Igualitarismo es un término muy general. Puede referirse a muchas cosas y es por ello que feminismo tiene una entidad propia muy necesaria, pero con el transfondo de buscar la igualdad. La igualdad REAL, debo añadir.

    Los orígenes del feminismo como corriente “formal” y organizada. Los podemos encontrar en la revolución francesa. En ese momento las mujeres vieron su oportunidad de entrar a formar parte de la ciudadanía. Por todas partes se proclamaba la igualdad de todos, sin tener en cuenta la clase o el origen social.

    Sin embargo, vieron cómo ese todos, se refería a todos en masculino. Las mujeres quedaron una vez más excluidas de la vida pública.

    Por esta razón acuñaron la palabra feminismo. los revolucionarios proclamaban la igualdad, pero este término no les servía, porque no las incluía a ellas. Así “feminismo” se refería  a la igualdad, al igualitarismo, pero incluyendo a las mujeres.

    La idea de defender una sociedad matriarcal deberíamos denominarla con un término que lingüísticamente sea contrario a machismo: hembrismo idea que, por supuesto, es tan negativa como machismo.

    El antónimo de feminismo es, por tanto, “masculinismo”, término que agrupa una corriente en la que los hombres buscan reajustar su papel y lugar en la sociedad tras el cambio de roles y de lugar alcanzado por las mujeres. Estos hombres buscan adaptarse a la sociedad y que la sociedad se adapte a ellos.

    Podemos decir que Masculinismo y Feminismo son dos caras de la misma moneda. Lo único que cambia es la perspectiva, más femenina o masculina, pero que buscan lo mismo en último término.

    El ideal es que estos términos y posturas no tengan sentido, porque todas las personas podemos disfrutar de una sociedad más justa e igual.