• 01Dec
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    Feminismo NO es lo contrario a machismo.

    El discurso habitual de las personas opuestas a este movimiento, sean contrarias conscientemente o simplemente por desconocimiento, es que tan radical es una postura como otra, y la impresión que dejan es que las feministas lo que buscamos es la supremacía de la mujer en una especie de sociedad matriarcal. Algo así como lo que han hecho los hombres desde hace siglos, pero con las mujeres ejerciendo la postura tiránica. Suelen añadir además que lo que hay que defender es el “igualitarismo”.

    Igualitarismo es un término muy general. Puede referirse a muchas cosas y es por ello que feminismo tiene una entidad propia muy necesaria, pero con el transfondo de buscar la igualdad. La igualdad REAL, debo añadir.

    Los orígenes del feminismo como corriente “formal” y organizada. Los podemos encontrar en la revolución francesa. En ese momento las mujeres vieron su oportunidad de entrar a formar parte de la ciudadanía. Por todas partes se proclamaba la igualdad de todos, sin tener en cuenta la clase o el origen social.

    Sin embargo, vieron cómo ese todos, se refería a todos en masculino. Las mujeres quedaron una vez más excluidas de la vida pública.

    Por esta razón acuñaron la palabra feminismo. los revolucionarios proclamaban la igualdad, pero este término no les servía, porque no las incluía a ellas. Así “feminismo” se refería  a la igualdad, al igualitarismo, pero incluyendo a las mujeres.

    La idea de defender una sociedad matriarcal deberíamos denominarla con un término que lingüísticamente sea contrario a machismo: hembrismo idea que, por supuesto, es tan negativa como machismo.

    El antónimo de feminismo es, por tanto, “masculinismo”, término que agrupa una corriente en la que los hombres buscan reajustar su papel y lugar en la sociedad tras el cambio de roles y de lugar alcanzado por las mujeres. Estos hombres buscan adaptarse a la sociedad y que la sociedad se adapte a ellos.

    Podemos decir que Masculinismo y Feminismo son dos caras de la misma moneda. Lo único que cambia es la perspectiva, más femenina o masculina, pero que buscan lo mismo en último término.

    El ideal es que estos términos y posturas no tengan sentido, porque todas las personas podemos disfrutar de una sociedad más justa e igual.